La especie que quería comer el mundo

 

Hacía tiempo que la Tierra era aburrida comestiblemente, se habían perfeccionado tanto los sabores que era difícil encontrar nuevas sensaciones. Ese fue el motivo que llevó a los Kalomei hacía más de mil años a encontrar alternativas por otros mundos. Y se encontró más de lo esperado.

Eso fue lo que le ocurrió a Elek Kalomei en su primera expedición. Era algo inexplicable, una materia que se transformaba de textura y de color. El más anciano de los Kalomei la probó y dijo apreciar sabores desconocidos y exquisitos, colores y sonidos inimaginables y sobre todo le invadieron sentimientos de armonía, amor, felicidad… “Parece que hemos descubierto la piedra filosofal del placer de los sentidos”. Y lo llamó “Iris”. Fue lo último Elek escuchó antes de probarla. Cuando despertó el viejo Kalomei había desaparecido.

Elek es el único testigo, pero esa sustancia ahora está en manos de la todopoderosa Ananta Kalomei que experimentará con ella y provocará muertes, pero también dará vida. Nacerá una niña que llevará esa esencia en sus genes. Cuando se conoce la existencia de Iris todos querrán alcanzarla porque piensan que pueden llegar a ser más que cualquier Dios.

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No volveré a llamarte engendro

Hablaba sola continuamente, como si ello me mantuviera en mi mundo, en mi vida cuando tenía vida, con familia, amigos y enemigos, un mundo que al abrir los ojos había desaparecido. En su lugar me encontré prisionera entre cuatro paredes transparentes, con menos espacio que en la estación espacial en la que había pasado dos años. Recordé la celebración de mi regreso a la Tierra por todo lo alto, donde consumimos de todo, y donde nada era en exceso. Y luego vino esta alucinación, porque se trataba de eso, de un “mal viaje”. ¿O no? Llamé a Jacob y golpeé las paredes transparentes de mi prisión, pensando que así me despertaría o despertaría a Jacob… pero no pasó nada, hasta que apareció algo inmenso y deforme.

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Si no eres feliz el Ente te atrapará

Nueva historia de Nagala Yunciel, Fantasía, Ciencia Ficción.

SI NO ERES FELIZ PARALIBROCeleste desaparece una noche de verano en uno de los días más felices de su vida. Al instante se encuentra en un lugar llamado Salandem, donde sus trescientos habitantes han llegado de la misma manera, después del momento más feliz de sus vidas.

«No estás en ningún país, ni siquiera estás en el limbo, ninguna persona te ha secuestrado. Ni estás soñando, ni estás muerta.  Asimílalo cuanto antes, has venido a un lugar extraño del que no se sale y donde la no felicidad es un riesgo de muerte».

Y lo asume, está en un pequeño mundo en algún lugar del Universo, tan antiguo como la propia humanidad, donde no se nace y no se muere. El Ente Samael dejará que existan mientras le den su dosis de felicidad. Para eso están ahí.  Así ha sido siempre, desde los primeros anacoretas. Sigue leyendo

Ken Liu. La fantasía y ciencia ficción más emotivas

zoodepapelLas olas es uno de los quince relatos y novela corta incluido en el “Zoo de Papel”, del escritor chino-estadounidense Ken Liu. Un relato sorprendente y emotivo, como todos ellos. No es nada fácil darle emotividad a una historia que nos sitúa en muchos siglos de adelanto tecnológico, tanto como para que el ser humano llegue a ser prácticamente indestructible, para ello cambiará la carne por acero y titanio y su cerebro por grafeno y silicio. Pero con mentes conscientes. Se nace en un mundo virtual y solo un segundo de los pensamientos, que no desaparecen, incluso superan los que un ser humano tendría en toda su vida. Sigue leyendo

Las extrañas vidas de Elora Argay

Las extrañas vidas de Elora Argay3LIBRO3Hacía dos generaciones que los agujeros de gusano habían revelado todos sus secretos, se trataba de un portal a otros mundos. En el siglo XXVI ya se habían colonizado planetas, pues la Tierra estaba al límite de sus recursos y de su superpoblación. Se esperaban beneficios infinitos, tanto como el Universo, un negocio muy rentable. Casi como jugar a ser dioses.

Pero si los humanos podían utilizarlos para viajar, para ir a otros lugares, también podía entrar por ellos lo no esperado. Y ocurrió. Algo se alojó en la doctora Dheba Argay, la madre de Elora, algo inexplicable, abominable, que hacía desaparecer personas en menos de un segundo.

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